La figura de Hermes-Henoch

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En la Tradición Esotérica siempre aparece destacado un Maestro arquetípico, una fi­gura suprahumana que ha aparecido en diversas culturas bajo la forma de un mensajero, un intermediario entre lo visible y lo invisible, un transmisor de la enseñanza sagrada, que no es otro que Hermes-Mercurio. 

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hermesHermes se corresponde a varias figuras tradicionales de gran renombre: Mercurio, Thoth, Henoch, Elías Artista, Odín (Wotan), Zoroastro, Nabu (Nebo), Bochica, Quetzalcóatl, Kukulcán, Viracocha, el profeta Seyidna Idris, el ángel Metatrón e incluso podemos vincularlo con Ganesha, Vishnú y otros avataras de Oriente.

Hermes es un comunicador, el custodio de la “cadena de oro” iniciática, manteniéndola pura y a salvo de las profanaciones de los hombres.

En el “Corpus Hermeticum”, el célebre compendio de los textos antiguos de Hermes Trimegisto “el tres veces grande”, éste describe de qué manera recibió este legado sapiencial:

“Un día que había comenzado a meditar sobre los seres, y que mi pensamiento volaba en las alturas mientras mis sentidos corporales estaban atados como les ocurre a aquellos a los que vence un pesa­do sueño traído por exceso de alimento o por una gran fatiga del cuerpo, me pareció que ante mí se aparecía un ser inmenso, más allá de cualquier medida definible que, llamándome por mi nombre, me dijo: – ¿Qué es lo que quieres oír y ver, y aprender y conocer por el entendimiento?
– ¿Quién eres?, le pregunté.
– Yo soy Poimandrés, respondió, el Noûs de la Soberaneidad Absolu­ta. Sé lo que quieres y estoy contigo dondequiera.
Y yo dije: – Quiero ser instruido sobre los seres, comprender su na­turaleza, conocer a Dios. ¡Cómo deseo saber!, dije. A su vez, me respondió: – Guarda bien en tu mente todo lo que quie­res aprender y yo te enseñaré”. (1)

Después de instruir a Hermes, Noûs lo anima a difundir este sagrado conocimiento: “¡Y bien! ¿Qué esperas ya? Ahora que has heredado de mí toda la doctrina ¿no vas a guiar a los que lo merezcan para que, por tu intermediación, el género humano sea salvado por Dios?” (2), ante lo cual Hermes termina aceptando su rol de intermediario.

mercurio

Historicidad de Hermes

¿Existió Hermes? No lo sabemos. La teoría más aceptada es que, en la antigüedad, existió un colegio de altos estudios iniciáticos donde se formaban los discípulos aceptados, los cuales habrían usado el nombre genérico de “Hermes” para escribir sus obras como transmisores autorizados del Divino Instructor.

Existieron muchas obras con el sello de Hermes, y el filósofo Jámblico llegó a contabilizar 20.000, al mismo tiempo que Manetón y Seleucus afirmaban que el enigmático instructor había escrito 36.525 obras (!).

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San Clemente de Alejandría habló solamente de 42 obras de Her­mes que consideraba “imprescindibles”, aunque pensaba que éstas no habían so­brevivido al incendio de la Biblioteca de Alejandría. Sin embargo, Manly Palmer Hall declara que “los volúmenes que se salvaron del fuego fueron enterrados en el desierto en un lugar que actualmente solo conocen unos pocos iniciados de las Escuelas se­cretas”. (3)

Hermes, supremo iniciador

hermesComo guardián y preservador de la cadena áurea, Hermes es también el supremo Iniciador, vinculado a los Misterios Mayores y a una in­fluencia espiritual transmitida “de corazón a corazón” que se remonta a la noche de los tiempos, a la lejana Hiperbórea, el punto de origen de la Tradición Primordial.

Esta conexión con la Fuente debe ser lo más directa posible para evitar interferencias, es decir malas interpretaciones y hasta tergiversaciones de la enseñanza tradicional. Por eso, desde la Filosofía Iniciática hablamos de dos cadenas: una de plata relacionada a las Escuelas de Misterios Menores (donde el ritual y los símbolos son elementos fundamentales y donde existe una transmisión anímica vinculada a un egrégor) y otra cadena espiritual (de oro) vinculada a los Misterios Mayores.

Las Escuelas de Misterios Menores (rosacruces, masónicas, herméticas, gnósticas, etc.) se dedican a una formación in­tegral del ser humano y brindan herramientas eficaces para la purificación anímica (Anima=Alma) a fin de prepararnos para recorrer el “pequeño sendero”. Por otro lado, las Escuelas de Misterios Mayores (o mejor dicho: la única Escuela de Misterios Mayores, también llamada “Logia Blan­ca”) se dedican ex­clusivamente al desarrollo del Alma Espiritual (Spiritus, Nous) y nos capacitan para recorrer el “gran sendero”. Sin embargo, y aunque muchos quieran tomar atajos, a los Misterios Mayores siempre se llega a través de los Misterios Menores.

camino iniciatico

La Iglesia Interior o Logia Blanca

De acuerdo a lo dicho anteriormente, las enseñanzas sagradas y tradicionales siempre estarán a salvo, resguardadas en esta “Logia Blanca”, que no es otra cosa que un espacio de encuentro de todos los Hermanos Mayores, y que se conoce también como “Orden de Melqui­sedec”, “Iglesia Interior”, “Fraternidad Blanca”, “Academia Numénica”, “Comu­nidad de la Luz”, “Supremo Colegio”, etc.

El rosacruz Karl von Eckhartshausen (1752-1803) describió esta comunidad con estas palabras: “En todo tiempo ha habido una Asamblea Interior, la Sociedad de los Elegidos, la sociedad de los que tenían más capacidad para la Luz y que la buscan, y esta sociedad inte­rior se llamaba el Santuario Interior o la Iglesia Interior. Todo lo que la Iglesia exterior posee en símbolos, ceremo­nias y ritos, es la letra de la que el espíritu y la verdad están en la Iglesia Interior.

Así es que la Iglesia Interior, es una sociedad cuyos miem­bros están dispersos por todo el mundo, pero que su espí­ritu de amor y de verdad une en lo interior, y que en todo tiempo se ocupó en construir el gran Templo de la rege­neración de la humanidad, por la que el reino de Dios será manifestado. Esta sociedad consiste en la comunión de los que tienen más capacidad para la Luz, o de los elegidos. (…)

Esta Comunidad de la Luz, ha sido en todos los tiempos la verdadera escuela del espíritu de Dios, y, considerada como escuela, tiene su cátedra, su doctor; posee su ejemplar en que sus discípulos estudian; posee formas y objetos que estudian y, finalmente, un método seguro según el cual es­tudian. (…)

Todas las sociedades exteriores sólo subsisten mientras esta Sociedad Interior les comunica su espíritu. En cuanto las sociedades exteriores se querían emancipar de la Sociedad Interior y transformar el Templo de la sabiduría en un edificio polí­tico, la Sociedad Interior se retiraba y sólo quedaba la le­tra sin el espíritu. Así es, que todas las escuelas exteriores secretas de la sabiduría eran únicamente velos jeroglíficos; la verdad misma quedó siempre en el Santuario para que jamás pudiera ser profanada. En esta Sociedad Interior el hombre encuentra la sabiduría y con ella todo; no la sabi­duría del mundo que sólo es un conocimiento científico que gira en torno de la cubierta exterior sin tocar jamás el centro, en el que están contenidas todas las fuerzas, sino verdadera sabiduría y hombres que la obedecen”. (4) 

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Hermanos Mayores

Los Hermanos Mayores, es decir los integrantes de esta “Logia Blanca” son conocidos también como “Maestros ascendidos”, “Mahatmas” o “Adeptos”. Una palabra que los describe a la perfección es “Boddhisattva”.  Pero, ¿qué es un boddisattva?

En el Budismo Mahayana, los bodhisattvas son la máxima aspiración espiri­tual, todos los seres humanos aventajados que, tras alcanzar la iluminación, prefieren renunciar a su liberación a fin de ayudar a todos los hombres y mujeres para que éstos puedan evolucionar y avanzar hacia la reintegración.

En otras palabras, la Logia Blanca representa la sinergia de los Adeptos boddhisáttvicos, la conspiración de aquellos seres que -al igual que Hermes- actúan de intermediarios entre lo de Arriba y lo de Abajo y son, por lo tanto, “Maestros de dos mundos”.

En la tradición poética del Budismo Mahayana se asegura que los Bodhisattvas hacen un juramento solemne (Shigu Seigan Mon) que contiene cuatro votos y que reza:

“Los seres sensibles son incontables.
Yo juro salvarlos a todos.
Las ilusiones son inagotables.
Yo juro acabar con todas ellas.
Las puertas del Dharma son múltiples.
Yo juro atravesarlas todas.
El camino de Buda es supremo.
Yo juro recorrerlo de principio a fin”.

En “La Clave de la Teosofía”, Blavatsky sostiene que estos Maestros “carecen de cuerpo material, puesto que lo han abandonado; pero, por lo demás, continúan en la po­sesión de todos sus principios hasta en la vida astral de nuestra esfera. Ellos pueden comunicarse y se comunican con unos cuantos elegidos, aunque no seguramente con los médiums ordinarios”. (5)

wesakDurante el plenilunio del mes de mayo se celebra el festival de Wesak en el que, según cuenta la tradición oriental, Buddha regresa a la Tierra y aparece en un lugar remoto del Tibet, cerca del monte de Kailasa. En ese momento de conexión, el Buddha pregunta: “¿Está preparada la humanidad para entrar en el Nirvana?”. Como la respuesta siempre es “no”, el Buddha termina diciendo: “Entonces regresaré el año que viene”. Esta historia, por encima de toda literalidad, evidencia la renuncia del Buddha Gautama y de los Adeptos amorosos que seguirán ayudando desde los planos sutiles al resto de los mortales.

Sea cual sea nuestra interpretación acerca de estos “Adeptos” o “Maestros ascendidos” ellos siempre han sido la inspiración de todos aquellos que recorremos el Sendero de los Senderos. El Bhagavad Gita advierte que no es fácil encontrar a estos “Ma­hatmas” (Gita 7:19) pero sabemos bien que, cuando el discípulo está preparado, el Maestro termina apareciendo.

Phileas del Montesexto
www.phileasdelmontesexto.com


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Notas del texto

(1) Corpus Hermeticum: “Poimandrés”
(2) Corpus: op. cit.
(3) Hall, Manly: “Las enseñanzas secretas de todos los tiempos”
(4) Eckhartshausen, Karl von: “La nube sobre el santuario”
(5) Blavatsky, Helena: “La clave de la Teosofía”

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