Centro primario y centros secundarios

El esoterismo postula la existencia de un punto de origen, de una fuente primigenia de todo lo demás, la llamada Tradición Primordial. Entra aquí al artículo anterior donde abordamos este tema.

Esta Tradición esotérica, universal y primigenia, adecua su mensaje a las diferentes mentalidades de los pueblos y se adapta a los diversos períodos históricos del desarrollo humano, siendo conocida con diversos nombres: Ciencia Sagrada, Tradición Primordial, Filosofía Perenne, Gnosis, Sabiduría Antigua, Brahma Vidya o Teosofía.

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Dice Aldo Lavagnini (Magister)“Todos los pueblos antiguos conocieron, además del aspecto exterior o formal de la religión y de las prácticas sagradas, una enseñanza paralela interior o esotérica que se daba únicamente a los que se reputaban moral y espiritualmente dignos y maduros para recibirla. (…) Esta Doctrina Interior –esotérica y oculta– es esencialmente iniciática, por cuanto se alcanzará únicamente por medio de la iniciación, es decir ingresando a un particular estado de conciencia (o punto de vista interior), pues sólo mediante él puede ser entendida, reconocida y realizada.

La Doctrina Interior ha sido siempre y sigue siendo la misma para todos los pueblos y en todos los tiempos. En otras palabras, mientras para los profanos (nota: los que se quedan delante o fuera del Templo, es decir sujetos a la apariencia puramente exterior de las cosas) ha habido y hay diferentes religiones y enseñanzas, en aparente contraste las unas con las otras, para los iniciados no ha habido ni hay más que una sola y única Doctrina, Religión y Enseñanza: la Doctrina Madre Ecléctica o Religión Universal de la Verdad, que es Ciencia y Filosofía, al mismo tiempo que Religión.

De esta enseñanza iniciática, esotérica y universal, común a todos los pueblos, las razas y los tiempos, las diferentes religiones y las distintas escuelas han constituido y constituyen un aspecto exterior más o menos imperfecto e incompleto. Y las luchas religiosas siempre han caracterizado aquellos períodos en los cuales por la inmensa mayoría de sus dirigentes, fue perdida de vista aquella esencia interior que constituye el Espíritu de la religión, comprendiéndose únicamente el aspecto profano o exterior. Pues el fanatismo siempre ha sido acompañante de la ignorancia”.

En otras palabras, esta Tradición Sapiencial se ha sabido perpetuar y ha aparecido en varios momentos de la historia en forma de tradiciones particulares que intentan reproducir (de forma imperfecta) las características esenciales de esta fuente promordial. En ocasiones, y teniendo a esta fuente como un “centro primario” a estos intentos se les llama “centros secundarios”.

Sobre esto, dice René Guénon: “Todos los centros espirituales secundarios, constituidos como adaptaciones de la Tradición Primor­dial a condiciones determinadas, son (…) imágenes del centro supremo”.

Y también señala: “A medida que se avanza en el Kali- Yuga (Edad de Hierro), la unión con este centro, cada vez más cerrado y oculto, se hace más difícil, al mismo tiempo que se hacen más raros los centros secundarios que le representan exteriormente; y sin embargo, cuando acabe este período, la Tradición deberá manifestarse de nuevo en su inte­gridad [y] ello implica necesaria­mente, para la humanidad terrena, la vuelta al «estado primordial»”.

No es fácil adentrarse en el estudio de esta Tradición Primordial, porque las leyendas se mezclan con la historia y a veces se hace casi imposible diferenciar una cosa de la otra. Por eso es necesario hablar de una “supra-historia” o “metahistoria”. El español Antonio Medrano, teniendo en cuenta esto, presentó un mapa sobre la Tradición Primordial Hiperbórea, sus ramas y las interrelaciones entre estas:

Este mapa nos muestra cuatro ramas principales:

* Atlante, de la cual surgen las tradiciones de Egipto y de América
* Hindú, vinculada a las tradiciones de la India y China
* Druídica, que conecta con Caldea, el Zoroastrismo y el posterior Judaísmo y la Kaballah.
* Escita, que se relaciona a la tradición Nórdica y los Frigios.

Como todo mapa, el intento de Medrano es válido pero puede mejorarse y corregirse. Este autor también trató de referenciar las cuatro edades de las cuales hablamos la semana pasada con eventos conocidos y escribió:

Edad de Oro
63000 – 37000 a.C.  – Paraíso primordial
Dos sub-edades
63000 – 50000 a.C.  Hiperbórea = Andrógino
50000 – 37000 a.C.  Edén Oriental – Caída

Edad de Plata
37000 — 17000 a. C. – Gondwana / Corrupción del género humano

Edad de Bronce
17000 – 4450 a. C. – Atlántida / Diluvio (11000 a.C.)
Neolítico (10000 a.C.) / Babel (4450 a. C.)

Edad de Hierro
4450 – 2030 d.C. – Edad de los metales. Prehistoria e Historia conocida.

El cálculo del 2030 d.C. Como fin del Kali-yuga seguramente está tomado de los estudios de Jean Phaudre o de Gaston Georgel aunque estimo que éste es un cálculo algo aventurado. Otros autores hablan del 2500 d.C. ¿quién puede saberlo a ciencia cierta?

En verdad, estamos en un “gozne del tiempo”, en un período intermedio o crepuscular que no sabemos exactamente cuándo ha de acabar. Sobre esto, he escrito un artículo titulado ““Z” y la Nueva Edad Media” que puede visualizarse en este enlace.

El conocimiento iniciático siempre se ha transmitido de boca a oído, en forma de cadena, a veces llamada “Prisca Theologia” basada en las enseñanzas trascendentes de una serie de filósofos (Hermes, Zoroastro, Orfeo, Pitágoras, entre otros) que suelen ser considerados los “guardianes del conocimiento”, las grandes luminarias de la humanidad.

En rigor de verdad, no existe una sola cadena sino dos:

Una cadena anímica, vinculada a las Escuelas de Misterios Menores, donde el ritual es un elemento fundamental y donde existe una transmisión anímica vinculada a un egrégor. En otras palabras, almas unidas por un ideal común.

Una cadena espiritual (“catena aurea”), vinculada a la única Escuela de Misterios Mayores, también conocida como Logia Blanca, Iglesia Interior, Orden de Melquisedec, etc.

Todo lo expuesto parece chocar de frente contra el evolucionismo darwinista y algunos autores esotéricos, de hecho, se han opuesto con firmeza a todas las teorías modernas sobre el origen del hombre. Sin embargo, como veremos la semana que viene, el evolucionismo, el creacionismo y las teorías tradicionales del esoterismo pueden concordar si las miramos desde otra perspectiva. Ese será el próximo tema de esta saga sobre la Fuente Primordial.

Autor: Phileas del Montesexto


Continúa en: Evolucionismo, Creacionismo y Tradición Esotérica


Bibliografía recomendada

No existen demasiadas obras traducidas al castellano sobre este tema pero René Guénon y las corrientes tradicionalistas son un referente sobre todo lo expuesto. Por otro lado, la web de Ciclología de Federico González Frías aporta muy buena información sobre este tema.

Por su carácter sintético recomiendo leer el esquema que provee Antonio Medrano en el siguiente escrito:

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Además, sugerimos leer a Fermín Vale Amesti y su  interesante visión masónica sobre este tema:

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Textos valiosos y de profundización:

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Las anteriores reflexiones son realizadas a título personal y no reflejan necesariamente el pensamiento de todos los responsables de Sancta Sanctorum. Que estos artículos sean un punto de partida, no una conclusión definitiva. Si tienes otras ideas que quieras compartir con respeto, o bien sugerir otros textos de referencia, hazlo en los comentarios.

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