ABC para abordar a Eckhartshausen

Con Karl von Eckhartshausen (1752-1803) el pensamiento rosacruz alcanza su punto más alto. Hijo natural del conde Karl von Haimbhausen, se dedicó al estudio de la filosofía y leyes en la Universidad de Ingolstadt.

Estudioso de las obras de Jacob Boehme, entró en contacto con los Hermanos Mayores de la Rosacruz quienes le proporcionaron un caudal de conocimientos fantásticos que plasmó en sus obras, las que -lamentablemente- hay muy pocas con traducción al castellano.

En su reconocida obra “La nube sobre el santuario” (1802) habla largamente sobre una Iglesia Interior que los escritores esotéricos contemporáneos relacionan con la Logia Blanca. Otro escrito interesantísimo son las “Cartas Rosacruces”, de dudoso origen (véase más abajo).

Eckhartshausen se nutrió de fuentes esotéricas cristianas y judías, siendo un referente en temas cabalísticos y herméticos.

Quien desee introducirse seriamente en el rosacrucismo no puede pasar por alto “La nube sobre el santuario”, tal vez la obra más importante de la historia rosacruz.




 

BIBLIOGRAFÍA DISPONIBLE EN ESPAÑOL

* La nube sobre el santuario [Die Wolke über dem Heiligtum, 1802], el pináculo de su pensamiento, escrito un año antes de su muerte. Hay una versión en portugués titulada A Nuvem sobre o Santuário.

* Cartas rosacruces: las siete puertas del misterio divino. Una obra que presenta una serie de epístolas de instrucción compiladas por Frater Zalburis y atribuidas a Eckhartshausen, en un estilo similar al de “La nube sobre el santuario”. Sin embargo, la autoría de Eckhartshausen está en discusión, ya que dichas cartas fueron publicadas originalmente en “The Theosophist” desde Julio 1887 a diciembre del mismo año, con la firma de “F.H.”, sin dudas Franz Hartmann.

Más tarde, las cartas fueron publicadas en la publicación “Rays from the Rose Cross” de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel aunque sin atribuirlas directamente a Eckhartshausen sino haciendo referencia a “antiguos miembros de la Orden”. Recién en 2012, la Orden Rosacruz AMORC rescata del olvido estos escritos y los publica en español con el título “Cartas Rosacruces”.

Las publicaciones teosóficas de la época, como “Lucifer” en su número de diciembre de 1887 dicen: “Dr. Hartmann continues his series of “Rosicrucian Letters” with a number of extracts from the papers of Karl von Eckartshausen” (“El Dr. Hartmann continúa su serie de “Cartas Rosacruces” con una serie de extractos de los papeles de Karl von Eckhartshausen”), por lo cual puede suponerse que el propio Hartmann atribuía estos escritos al rosacruz alemán del siglo XVIII. Aún así, esta correspondencia sigue siendo un enigma. Todos le atribuyen gran valor, pero nadie puede asegurar su autoría.

* Dios es el Amor más puro [Gott ist die reinste Liebe, 1791] de la cual pueden encontrarse dos versiones, una del argentino Alejandro Silvani “Fiducius” y otra española de 1851.

* Catecismo de la Química Superior (1795), que es el apéndice de la obra “Aufschlüsse zur Magie aus geprüften Erfahrungen über verborgene philosophische Wissenschaften und verdeckte Geheimnisse der Natur”.

* Unas palabras desde lo más interior [Einige Worte aus dem Innersten, 1797], un interesante compendio de enseñanzas espirituales.

También es posible encontrar en español un escrito titulado A la tardanza que pone el alma para volver a Dios, que es un extracto de “Dios es el Amor más puro” (1791).




¿Quién fue Ophiel?

Ophiel (Edward C. Peach) fue un ocultista nacido en 1904 en Iowa (EE.UU.), escritor de diversos libros publicados entre los años 60 y 70 donde se centraba en el carácter práctico y vivencial de las ciencias esotéricas. En ellos podemos encontrar una cantera de instrucciones para el trabajo oculto. Muchos esoteristas han criticado su estilo debido a que impulsa al estudiante a trabajar con fuerzas desconocidas a las que -muchas veces- no está preparado.

En 1961, después de recibir una compensación de 1.000 dólares por una demanda de accidente, usó ese dinero en la publicación de su primer manuscrito “The Art and Practice of Astral Projection” (Arte y práctica de la proyección astral), que fue impreso en Hong Kong.

Ophiel declaró que no pertenecía a ninguna secta, órden y fraternidad y que non estaba atado a ningún juramento, y por esa razón creía que debía revelar todos los secretos y los principios del trabajo oculto.

Las fuentes de Ophiel son principalmente teosóficas (Blavatsky, Leadbeater, Besant) pero también se inspiró en las experiencias mágicas de la Golden Dawn (principalmente Israel Regardie y Dion Fortune), en las lecciones de BOTA (Builders of the Adytum) y en las doctrinas de un personaje poco conocido llamado Vitvan, fundador de la “School of Natural Order” (Escuela del Orden Natural).

Su nombre Ophiel es tomado del espíritu de Mercurio y hacía alusión al proceso alquímico-astrológico para la conversión de plomo en oro a través de la piedra filosofal.

Intentó crear un sistema de lecciones por correspondencia del estilo de la Orden Rosacruz AMORC o la escuela de Paul Foster Case (BOTA), pero éste no prosperó. De este proyecto quedan una serie de escritos conocidos como “vignettes” (viñetas) y algunas de ellas fueron traducidas por estudiantes de Biblioteca Upasika.

Ophiel falleció en San Francisco (Estados Unidos) 1988, a los 84 años de edad.

 

BIBLIOGRAFÍA PRINCIPAL

Arte y práctica de la proyección astral (The Art and Practice of Astral Projection)

Arte y práctica de la magia talismánica (The Art and Practice of Talismanic Magic) 1973

Arte y práctica del ocultismo (The Art and Practice of the Occult) 1968

Arte y práctica de la clarividencia (The Art and Practice of Clairvoyance) 1969

Arte y práctica de la visualización creativa (The Art and Practice of Getting Material Things Through Creative Visualization)

Arte y práctica de la Cábala Mágica (The Art and Practice of Caballa Magic) 1976

Arte y práctica de contactar con el Demiurgo (The Art and Practice of Contacting the Demiurge) 1978

Viñetas (Vignettes)

ABC para abordar a Richard Bach

A algunos les habrá sorprendido que colocáramos en el primer lugar de nuestro “ABC para comenzar a estudiar filosofía esotérica” el libro de Richard Bach “Juan Salvador Gaviota”.

Esta obra, aparecida en 1970, es una maravillosa fábula protagonizada por una gaviota que trata de superar sus limitaciones y trascender la mediocridad de las otras aves de la bandada. Su sencillez y profundidad le sirvieron para propagarse como reguero de pólvora en las universidades norteamericanas, luego en ámbitos intelectuales, espirituales y finalmente en el gran público, logrando récords de venta en los años 70.

El camino que elige Juan Salvador Gaviota es el mismo camino que eligen todos los discípulos de Oriente y de Occidente: ascendente, contracorriente y desafiante, y por esta razón todos aquellos que no se conforman con los parámetros superficiales de nuestra sociedad moderna necesariamente se sienten identificados con la entusiasta gaviota.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Richard Bach es un aviador entusiasta y en casi todas sus obras aparecen historias y personajes vinculados con el vuelo. Los lectores de “Juan Salvador Gaviota” (Jonathan Livingston Seagull. 1970) se sentirán muy satisfechos al leer “Ilusiones” (Illusions: The Adventures of a Reluctant Messiah, 1977), una de las mejores obras de Bach.

Otros libros de Bach abordan temas biográficos del autor, como “El puente hacia el infinito” (The Bridge Across Forever: A Love Story, 1984) y “Uno” (One, 1988) donde habla de las almas gemelas y de su relación personal con Leslie Parrish.

Una obra digna de destacarse en su bibliografía es la brevísima “Ningún lugar está lejos” (There’s No Such Place as Far Away, 1976), sobre todo en la versión impresa con los bellos dibujos de Ron Wegen.

ORDEN SUGERIDO DE LECTURA

Juan Salvador Gaviota (1970)
Ilusiones (1977)
Ningún lugar está lejos (1976)
Nada es azar (1969)
El don de volar (1974)
El puente hacia el infinito (1984)
Uno (1988)
Al otro lado del tiempo (1993)
Alas para vivir (1995)

ABC para abordar a William Judge

William Quan Judge (1851-1896) fue un teósofo irlandés radicado desde 1864 en los Estados Unidos, donde conoció a Henry S. Olcott quien le presentó a H.P. Blavatsky y los tres conformaron el triunvirato fundacional de la Sociedad Teosófica en la ciudad de Nueva York.

Tras la muerte de HPB encabezó un movimiento de secesión que produjo la primera gran fractura de la ST, formando “The Theosophical Society in America” en 1895, en franca oposición a la corriente de Annie Besant. Estas dos posturas diferentes de interpretar la obra de Blavatsky mantuvieron su antagonismo durante décadas y se profundizaron en los años 20 cuando la Sociedad Teosófica de Adyar nombró a Jiddu Krishnamurti como “Instructor del Mundo”.

Aún hoy, y aunque han existido varios intentos de acercamiento entre las dos posturas, los blavatskianos radicales se niegan a aceptar la línea sucesoria de la ST de Adyar, rechazando las enseñanzas de Annie Besant y Charles Leadbeater (a quienes no consideran teósofos) y destacando el trabajo de William Q. Judge, ya que lo consideran el auténtico sucesor de Blavatsky.

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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

La obra más celebrada de Judge es “El Océano de la Teosofía”  (The Ocean of Theosophy, 1893), una exposición general de las doctrinas teosóficas blavatskianas dirigida el público no especializado. Otras obras como “Ecos de Oriente” o “Palabras de un teósofo” son compilaciones de artículos que enfocan diversos tópicos vinculados a la Teosofía.

En 1891 apareció un interesante libro firmado por Jasper Niemand (Julia Campbell Ver Planck) titulado Cartas que me han ayudado [Letters That Have Helped Me], que consiste en una serie de cartas escritas por Judge bajo el nombre de “Z”.

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ABC para abordar a Henry Olcott

El teósofo norteamericano Henry Steele Olcott (1832-1907) es conocido por ser el compañero de aventuras de la infatigable Helena Blavatsky, colaborando en la fundación de la Sociedad Teosófica y desempeñando el cargo de presidente de ésta durante 32 años.

En su juventud, Olcott se especializó en técnicas agrícolas y participó en el ejército norteño en la guerra de secesión de los EE.UU. Fascinado por los fenómenos espiritistas, desde 1874 se dedicó a estudiar a fondo diversos casos de mediumnidad, publicando algunos artículos en el “The New York Daily Graphic”. En estos tiempos conoció a Helena P. Blavatsky y participó entusiasmado de la creación de la Sociedad Teosófica junto a la dama rusa y William Judge.

Ocupó durante 32 años la presidencia de la ST hasta su muerte, tras lo cual le sucedió en el cargo la inglesa Annie Besant.




BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

La obra de Olcott no es tan extensa como podría suponerse. Además de escribir una treintena de artículos para la publicación “The Theosophist” (de la cual fue director desde 1879 a 1907) sus dos obras más importantes son:

“Historia de la Sociedad Teosófica” (Old diary leaves: the true story of the Theosophical Society, 1895 el tomo I), un minucioso relato de los orígenes del movimiento teosófico que apareció primeramente en entregas mensuales de “The Theosophist” desde marzo de 1892 hasta diciembre de 1906. La cercanía de Olcott con Blavatsky convierte a este libro en un documento interesantísmo para todos los interesados en profundizar en el desarrollo histórico del esoterismo en occidente.

“Catecismo buddhista” (A Buddhist catechism according to the canon of the Southern Church, 1881). El coronel Olcott veló por preservar los valores espirituales del budismo frente a los ataques del fundamentalismo cristiano en la India y en Ceylán. Su contribución al resurgimiento de éste en Ceylán y Japón fue muy importante, logrando la unificación de las sectas budistas cingalesas en 1880 (hoy Sri Lanka) y organizando un concilio budista en Adyar en 1891.

Olcott visitó Ceylán casi todos los años, desarrollando un trabajo especialmente relacionado a la creación de escuelas budistas. En 1880, había apenas en la isla 4 escuelas budistas, contra 805 cristianas. En 1900 -como fruto de su trabajo y de la publicación de su “Catecismo budista”- ya se habían fundado más de doscientas escuelas budistas.

El trabajo de Olcott fue tan importante en Ceylán que hoy en día existe una estatua del líder teósofo en el centro de la ciudad de Colombo [Ver imagen 360 grados aquí]. Para conocer más del trabajo de Olcott en la isla de Ceylán es interesantísimo el artículo de la brasileña Marina Cesar Sisson titulado “Ceylán, tierra de arhats”.

Al fallecer, varios teósofos españoles expresaron su gratitud con Olcott en la revista “Sophia” en una serie de artículos que han sido compilados bajo el título “El roble ha caído”.

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Arriba: Monumento a Henry Olcott en Ceylán.

Abajo: Monumento a Henry Olcott y Helena Blavatsky en Adyar (India)

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ABC para abordar a Helena Blavatsky

La controvertida escritora rusa Helena Petrovna Blavatsky (HPB) puede considerarse, junto con Eliphas Lévi, la impulsora del moderno esoterismo occidental. Viajera incansable, fundó en 1875 la Sociedad Teosófica en Nueva York junto a Henry Steel Olcott y William Quan Judge.

Aunque su obra más importante es “La Doctrina Secreta” (The Secret Doctrine, 1879), nadie que esté en su sano juicio comenzaría el estudio de la Teosofía Blavatskiana con ese libro. Por eso hemos creado este breve artículo con los libros que consideramos el A-B-C para comprender a Blavatsky sin recurrir a otros autores (lo cual sería perfectamente válido y que contemplaremos en próximos artículos).

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Oscura, barroca y en ocasiones impenetrable, el acceso al canon de HPB necesita de una “llave” y esta llave (clave) es “La Clave de la Teosofía” (The Key to Theosophy, 1889), una de sus últimas obras, escrita en forma de preguntas y respuestas, conteniendo una síntesis bastante accesible de las enseñanzas teosóficas.

Como un complemento de esta obra introductoria, puede ser aconsejable estudiar un texto corto titulado “Ocultismo práctico” (Practical Occultism) publicado en 1948 por Kier. Sin embargo, los blavatskianos fundamentalistas como Carlos Cardoso Aveline advierten que una sección de este libro (“Insinuaciones prácticas para la vida diaria”) no pertenece a Blavatsky sino a sus sucesores. Véase el artículo de Cardoso Aveline.

Dejando de lado las obras de ficción que escribió Blavatsky (“Por las grutas y selvas del Indostán”, “Narraciones ocultistas y cuentos macabros” y “El país de las montañas azules”) otro libro que podríamos considerar como básico para conocer los fundamentos del pensamiento teosófico de fines del siglo XIX es el clásico “Isis sin velo” que -aún escrito en un estilo bastante intrincado- es un paso previo necesario antes de sumergirse en “La Doctrina Secreta”.

Blavatsky escribió numerosos artículos de temáticas diversas que fueron magistralmente compilados por Boris de Zirkoff, y que no cuentan con una traducción oficial al idioma castellano, aunque en los últimos años un esforzado grupo de estudiantes de Teosofía y simpatizantes de HPB (organizados por el incansable José Rubio Sánchez) se ha empeñado en traducir tomo a tomo estos escritos recopilados (Collected Writings).

No podemos olvidar en este resumen la obra  “La Voz del Silencio”, transcrita por HPB del “Libro de los Preceptos de Oro” del Tibet, aunque para abordar su estudio se requiere el manejo de ciertas claves y conceptos que solamente podrán conocerse con un estudio pormenorizado de la filosofía oriental y la teosofía blavatskiana.

Resumiendo, el A-B-C para estudiar a Helena Blavatsky podría ser el siguiente:

a) “La Clave de la Teosofía”
b) “Ocultismo práctico”
c) “Isis sin velo”

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