Pregunta de la semana

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PREGUNTA DE LA SEMANA

¿Existe el Diablo? ¿Existe el Infierno?

 





 

 

18 comentarios

  • De hecho, el diablo existe, cada visión iniciática, enmarcada en diferentes religiones o sendas define un espacio, un rol, y una presencia para esta entidad.
    No conceptualizar su existencia nos pone, evidentemente, en un estado de indefensión, pues la tarea evolutiva sonaría a un trabajo subjetivo sin mayor adversario que nuestra indecisión o decidia (que de hecho y silenciosamente también es una parte de la influencia del caído).
    Yo sé que el caído existe, lo importante, como alguien afirmaba, es no caer en la negación de su existencia, pues, en nuestro tiempo, ese hecho se ha convertido en su mayor triunfo.

  • El diablo es un personaje creado por la iglesia catolica para asustar a las gentes que no quieren hacer su voluntad. El infierno es la contraparte del paraiso como el diablo lo es de Dios, con el mismo proposito. Las demas Iglesias fundamentalistas le han echo coro a la san madre iglesia porque el hecho conviene a sus propositos.

  • El diablo y el infierno son fantasías inventadas debido a la tergiversación que las religiones han hecho de las escrituras.
    Seres como Lucifer, Satán, Elohim, Adam, Ángeles, etc. han sido proscritos o malinterpretados debido a la ignorancia.

  • El diablo y el infierno lo crea cada uno, cada uno de nosotros tiene sus propios demonios

  • Existe el Diablo y el Infierno?. Si existen pero no como los entiende la tradicion pagana. El diablo es una energia negativa que algunas personas cultivan con sus pensamientos negativos y sus malas acciones y el infierno no es un lugar con fuego sino un estado mental que sufren los que tienen malos vicios, son más intensos cuando la persona desencarna porque ya no tiene el cuerpo fisico y sigue conservando sus vicios negativos y no los puede saciar y el no poderlos saciar crea sufrimiento y este sufrimiento es lo que podria entenderse como infierno.

  • Juan José A. Juri

    Creo necesario aclarar que soy católico y practicante frecuente. Desde mi tierna juventud se me hacía imposible creer en el infierno y con el tiempo y la formación posterior solo he logrado confirmar mi creencia. Es impensable para mí un ámbito de desesperanza absoluto, de no regreso, de condena insoluble, no se corresponde con el amor de un Padre, como creo es el Gran Arquitecto del Universo. Soy un convencido que la razón del origen y motor de su funcionamiento del mundo es el amor, por ello un lugar de absoluto Noamor no es concebible.
    En cuanto al Diablo, como entidad tampoco lo creo, sí pienso que hay maldad, especialmente en el ser humano y con infinitas formas y manifestaciones, incluso energías negativas y malas, pero el Mal como entidad no lo creo.
    Fuerte TAF

  • El infierno, como castigo infinito, no existe porque somos seres finitos (imperfectos). Un castigo infinito para un ser finito es una injusticia.
    El cielo y el infierno los construimos nosotros en nuestras propias vidas según la manera de vivir y de relacionarnos con los demás.

  • Existe el infierno? Una interesante pregunta a la que hasta el día de hoy no se le ha dado la importancia y relevancia que se merece. No es este un tema nuevo, aunque si sobre el que hay mucho por conocer… Los infiernos no son exclusividad de una cultura, sino de todas aquellas que alcanzaron a formar una cosmovisión organizada, que en su respectiva época y región señalaban la existencia de inframundos con similares características. Mundos conocidos con nombres como el gehena, el tartaro, el xibalba de los mayas, el naraka budista, el diyu de la mitología china, etc.
    Jesús es tal vez uno de los maestros que más se expresa sobre los infiernos con frases como: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno”
    Buda a su vez en el Mahima nikaya (Sermon a saccaka #36) (por mencionar solo una cita de muchas existentes) afirma la existencia del infierno en pasajes como este: “Con el ojo divino, purificado, que va más allá del humano, vi a los seres falleciendo y reapareciendo, conocí a los seres inferiores, superiores, bellos, feos, afortunados, desafortunados según sus acciones anteriores y supe: Ciertamente, los seres de mala conducta corporal, de mala conducta verbal, de mala conducta mental, que insultan a los nobles, que sostienen concepciones erróneas, cuyas acciones se derivan de concepciones erróneas, tras la muerte y descomposición de cuerpo reaparecen en la perdición, en un mal destino, en lugares de sufrimiento, en los infiernos”.
    Siguiendo esta línea, encontramos menciones del infierno no solo en la biblia, en el corán, en los sermones Budistas, en los textos sagrados de culturas prehispánicas, sino también los valiosos testimonios de muchos hombres y mujeres religiosos y agnósticos antiguos y modernos que a lo largo de la historia han tenido visiones y experiencias en relación con estos mundos de dolor y sufrimiento. Recordemos a los tres pastorcitos de la virgen de fátima, la monja española Teresa de Jesús y la monja polaca también canonizada Faustina Kowalska así como la contemporánea vidente católica colombiana Olivia de Garagoa; quienes suman unos pocos de los muchos religiosos que han traído revelaciones puntuales del infierno.
    No está de más recordar autores que se extienden sobre este tema en libros como “Sobre el cielo y sus maravillas y sobre el infierno, de lo escuchado y visto” escrito por el místico sueco Emanuel Swedenborg o la Divina Comedia de Dante.
    Por otra parte, el tema puede tocarse desde otra perspectiva cuando analizamos los casos de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte (ECP). Como el caso del anestesiólogo Rajiv Parti o el del reciente caso del “lazaro colombiano”, un hombre que revivió después de haber sido acuchillado y narro su visita al cielo y al infierno. En youtube se puede ver el documental que le hizo seguimiento a este caso bajo el nombre de “Cronicas RCN, El hombre que vivio despues de la muerte” igualmente hay muchos otros caos que se pueden encontrar en la red cuando se investiga sobre este tema.
    Existe mucha información relevante que nos deja mucho que pensar sobre el tema y sobre la posibilidad de que existan mundos que reúnen por afinidad a los seres que comparten grados similares de extrema maldad y que en vida se dedicaron a practicarla sin consideración alguna.
    Este conocimiento es de vital importancia para comprender la existencia y la importancia del buen vivir.. Recordemos palabras del sabio Tomas Kempis “Bueno es que si el amor no nos desvía de lo malo, por lo menos el temor del infierno nos refrene.”

  • Si existen en cierto sentido. Infierno, el estado imperfecto, corrupto, y de sufrimiento, que el humano debe trascender para corregirse en dirección al lAmor.
    Diablo, las situaciones en las que la debilidad humana, su tendencia al egoísmo, son probadsa para su desarrollo espiritual.

    Gracias

    Adalberto.

  • Filosofo Desconocido

    No dudo que dichos conceptos simbolicen algo, pero dudo mucho de su existencia como tal, es decir, como se cree vulgarmente. Si hay un infierno es probable que sea temporal, una clase de purgatorio, pero claro, si es el caso de que dado “infierno” exista. Es más probable que el infierno realmente sea este mundo, y que uno vaya a ese infierno al no redimirse del siclo de la transmigración de las almas.

    En el caso del “Diablo”, dudo mucho igual de la concepción vulgar que se tiene de este personaje. Lo que se creo, es que de ese tema se puede tener una mejor idea comprendiendo el funcionamiento de las qlipot, y sobre todo conociendo mejor a Dios, que sólo Él es creador y hacedor, tanto del bien y el mal, de Él viene todo ello. El Soberano G.*.A.*.D.*.U.*. abarca absolutamente todo cuanto es, y sin su consentimiento y palabra no se hace nada, y si existiera un ser demoníaco haciendo el mal, anarquista y rebelde al Soberano, entonces Él no seria Dios, seria una simple ser que no es capas de mantener un orden en lo que el mismo creo. El mismo antiguo testamento deja muy en claro algo parecido, y no con respecto al “diablo”, sino el “Satán” de la cultura hebrea, el cuál es un sirviente ferviente del Soberano, y debe suplicarle para poder poner a prueba a los seres humanos. Sin embargo, todo esto cambio en la concepción cristiana ortodoxa establecida en el concilio de Nicea, donde se puso como antagonista del cuento al diablo, equiparándolo con el Satán y la serpiente del Génesis, una entidad rebelde a Dios, lo cual va totalmente en contra de la literatura y pensamiento hebraico, en el cual los cristianos sostienen basar su fe y doctrina.

    A parte de la religión cristiana no existe un diablo anarquista como tal, vemos a veces al mismo ser maligno siempre a las ordenes del Dios Soberano, o a veces podemos ver que este mismo ser, antagonista de la humanidad, es Dios mismo, pero su otra parte, la maligna, como plantea el Zend Avesta con Ahura Mazda y Ahriman. Por esto menciono la importante que es el buen conocimiento del problema de las qilpot, principalmente para los iniciados, los cuales tienen como deber idealizar a Dios como el gran Soberano, Arquitecto y controlador de todo en cuanto es y existe.

  • Comienzo por aclarar que no soy cristiano ni tengo nada que ver con las llamadas religiones del libro. En consecuencia no creo ni en el diablo ni en el infierno. El diablo y el infierno son una creación humana que actúa como un egregor en quienes le dan vida. Egregor que se les manifiesta a sus creyentes del modo que mejor sea entendido en base a sus emociones primarias. El subconsciente y el inconsciente juegan muy malas pasadas en visiones, sueños, y en la interpretación de nuestros pensamientos y acciones, y de lo que nos pueda ocurrir. Hoy en día se reconoce con más frecuencia que tanto el diablo como el infierno (así como el mito de Adan y Eva) son un recurso metafórico que ha sido distorsionado históricamente y mal interpretado desde los orígenes de las religiones del libro.

    Por otro lado, el diablo, satanás, lucifer. eblis, etc… surgen de la demonización de los dioses de otras culturas no cristianas como Pan y Cernunnos. La Edad Media y la magia ceremonial tienen mucha responsabilidad en esa denominación, fue un tiempo en que la teología cristiana se creció distorsionando a dioses como Bafhomet y Astarté como demonios. La lista de demonios y ángeles de la magia ceremonial es enorme. El Hades, Xibalbá y en general los inframundos de todos los panteones de las antiguas culturas inspiraron el infierno. Incluso el inventor de la geografía del infierno fue el mismo Dante Alighieri cuando escribió su Divina Comedia en el renacimiento. Los antiguos hebreos creían en la Gehena, que no era más que el monstruoso basurero de Jerusalen donde tiraban hasta los cadáveres insepultos para que se lo comieran los perros y los buitres. La sistemática destrucción de las culturas americanas y sus religiones para imponer el cristianismo, al igual que hicieron cuando el imperio romano se hizo cristiano y se abocaron a destruir todo templo pagano. Igualito a como está haciendo actualmente ISIS y los fundamentalistas islámicos en Siria, Irak, Afghanistan con las ruinas de Palmira y los gigantescos Budas.

    Creo si, que en todo lo creado en nuestro universo hay un lado luminoso y un lado oscuro. Hay una marea psíquica así como el día da paso a la noche. Nosotros también estamos sometidos a ese vaivén Cuando ese lado oscuro emerge con fuerza por las pasiones humanas se producen reacciones que van desde las variaciones más leves de los pecados capitales y otros pecados más actuales, hasta sus manifestaciones más horrorosas como las guerras y los asesinos en serie.

    El inframundo vive dentro de nosotros y puede atormentarnos. Pienso en la ley que afirma que todo lo bueno y lo malo que hagamos se rebota tantas veces a nuestra vida hasta que aprendamos la lección, y eso puede requerir incluso muchas de nuestras vidas del pasado, del presente y del futuro. Por eso, podemos hacer lo que querramos sin hacer daño a nada ni a nadie, ni a nosotros mismos. Para nosotros los paganos, se dice que los dioses tienen su lado luminoso y su lado oscuro. Los antiguos griegos hablaban del hybris como el mayor pecado castigado por los dioses. Todo eso está interrelacionado y está sometido al ciclo natural de creación y destrucción, de nacimiento, muerte y renacimiento de todas las cosas en el universo.

    Hemos venido a este mundo para disfrutarlo, para aprender y aportar nuevos conocimientos y aprendizajes a la memoria ancestral humana, a evolucionar en el espíritu, a amar y ser amado. Ese lado oscuro que algunos consideran el infierno interno, no puede ser eliminado ni negado. Debemos conocerlos para estar consciente de nuestras potencialidades de destrucción, que es una fuerza real y en todo caso, someterlo a conveniencia para el bien. Todo pecado tiene su contra en una virtud que debe ser cultivada a conciencia.

  • Existen supradimensiones de menor densidad, progresiva que la Tercera, en la que vivimos, y existen infradimensiones, progresivamente más densas, donde el tiempo, también, parece más lento. Y existen Jerarquías de seres luminosos, y jerarquías de seres demoníacos. Todo y todos cumplen su necesaria función, para que las Almas aprendan acerca de las consecuencias de sus actos, y se vayan haciendo más conscientes.

    He tenido bastantes experiencias de “viaje astral” consciente, y puedo dar testimonio personal de todo ello.

    En dos ocasiones, fuera del cuerpo físico, estuve al borde de una apertura circular, de en torno a dos metros de diámetro -una de ellas, en una carretera-, que eran accesos a los inframundos. Si te acercabas demasiado, sentías una peligrosa poderosa fuerza de atracción, hacia abajo.

    En otra ocasión, estaba en una sala con columnas, en una de las infradimensiones, y un grupo de demonios con cabeza y cuernos de tipo bovino, trajeron a unos cuantos humanos desnudos. De pronto, los soltaron, y el terror se apoderó del lugar, pues un demonio de mayor tamaño, con cuernos bovinos, que recordaba al Minotauro, se lanzó a intentar cazar a alguno de los humanos. Me escondí tras una columna. Después, me fui, ascendiendo por unas escaleras. Sentí que los demonios guardianes con los que me crucé no podían hacerme nada, porque no estaba muerto.

    Cada cual que crea lo que quiera. No se trata de creer, sino de saber; y saber es experimentar por sí mismo.

  • Yo creo en el diablo y creo en Dios, no se puede creer en uno y descreer del otro. También creo en un infierno, pero es para los ángeles caídos, no para los humanos. A nosotros nos tocaría “el lago de fuego que es la muerte segunda” tal como dice la Biblia en Apocalipsis. Los que son atormentados de por vida son los demonios.
    Los humanos no nos vamos a quemar en una barbacoa eterna ni nada así. Eso es una tergiversación católica inventada por el obispado de Roma que era uno más de todos los que había, se unieron al Imperio Romano de Constantino en el 325 DC aplastaron a las iglesias originarias y se proclamaron como la única cuando 300 años antes estaba el Obispado de Jerusalén con Santiago como primer papa (ahí hasta Pedro lo eligió en votación o sea que Pedro no es el primer papa), eso lo dice el historiador Eusebio de Cesarea en su “historia Eclesiástica”, no yo. pero eso es otro tema. Volviendo al tema, a fuerza de espada se impuso esa idea del infierno eterno, pero para los humanos no hay tal cosa.

  • Los seres demoníacos vienen de una dimensión diferente a la nuestra.

  • El bien y el mal son términos convencionales y dialécticos propios de la naturaleza y raciocinio humano. Por lo tanto los símbolos del bien y del mal solo son producto del mito y utilizados con gran resultado por las religiones para crear temor en las personas y aumentar su membresía.

  • EL DIABLO Y EL INFIERNO NO EXISTEN

  • El diablo forma parte del infierno, y éste es un estado mental…, lo mismo que lo es el paraiso, la absorción meditativa, la budeidad, el estado intermedio tras la muerte…; el continuum mental es inmortal y en su itinerario, se presta a la impermanencia en relación directa a la Ley de Causa y Efecto…., con o sin sostenimiento en un cuerpo burdo.

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